Estoy viendo visiones.
Me he encontrado con bastantes personas que opinan que la gente cercana a la religión no tiene una mente científica ni una visión realista del mundo. Sinceramente no entiendo por qué opinan eso. Es posible que el hecho de saber que en la base de la visión de la vida de las personas religiosas hay un pilar que se sostiene sin tocar el suelo les desoriente... no lo sé.
La ciencia es la herramienta que tenemos los humanos para conocer el mundo. Y es una buena herramienta. Nos ha permitido conocer y entender nuestro entorno, ver más allá de nuestros ojos, alumbrar tecnología y mantener una sociedad que de otra manera habría sido imposible. El método científico funciona muy bien.
Y la ciencia tiene con la creencia una cosa en común que considero extremadamente hermosa: ambas intentar siempre dar un paso más allá, ensanchar el horizonte, agrandar el entendimiento humano.
El misticismo siempre ha dado explicaciones, habitualmente llenas de sentido y de hermosura, a hechos inexplicables para las personas del momento. Algunas de ellas llegan incluso hasta nuestros días, días en los que por fortuna aún tenemos hechos inexplicables. En el firmamento inalcanzable se han visto y se ven figuras de dioses y héroes; se sigue hablando de la furia del mar o de las voces del viento; se sigue hablando del astro padre y de la madre tierra.
Lo que no termino de entender es por qué una persona tiene que escoger entre una visión científica y habitualmente descarnada de la realidad, y una visión mística. ¿Por qué?
A nivel personal soy consciente de que la ciencia ha demostrado que el sol es simplemente un cúmulo esférico de átomos en permanente reacción, cuyo resultado se expande por el cosmos en forma de calor. También ha demostrado que el planeta Tierra es un cuerpo esferiforme compuesto por una serie de elementos, metálicos en su mayoría, que se mueve en base a unas leyes conocidas y que tiene una atmósfera con una composición derivada de las reacciones químicas de la fotosíntesis. Se han hecho estudios y los resultados son esto. Me los creo; no hay ninguna razón para dudar de ellos.
Pero también soy consciente de que tanto el sol como la tierra son nuestros padres. Él porque sin su luz y su calor, la Tierra sería un planeta frío y muerto; y Ella porque gracias a lo que es, sabe convertir ese luz y ese calor en vida, en vida que se mueve sobre, por y bajo Ella. Debemos nuestra existencia al Sol y a la Tierra. Este es el resultado de mi pensamiento, y también lo creo: somos sus hijos.
¿Es de verdad tan dificil aunar ambas visiones de la realidad? ¿Por qué una de ellas tiene que ser mentira? Pues bien, para mí ambas son ciertas porque parten de unas premisas y llegan a un resultado lógico para mí. Una visión está demostrada y demostrar la otra sencillamente no ha lugar.
Este ejemplo es simplemente uno de tantos que se pueden poner para ejemplificar una obviedad: que la visión del mundo es simplemente una visión y que lo importante es que esa visión sirva para llevar el camino que se desee llevar.
El dogma nace de la imposición de una visión del mundo determinada. Y a cualquiera que mire, aunque sea ligeramente, la historia de las ciencias y la historia de ciertas religiones, es probable que vea que los dogmas no son patrimonio de la religión, sino del ser humano en general y de los entes que ha creado a su alrededor, ciencia incluida.
El mundo que tenemos hoy en día es vástago de los dogmas.
Y creo que han demostrado, más que sobradamente por cierto, que ya no son eficaces.
Vamos hacia el equivalente a una automutilación planetaria. Y empiezo a dudar que seamos capaces de parar la motosierra hacia la que nos estamos abalanzando.